Un estudio publicado por el equipo de Owen Glenn, Lisa Telford y Kathryn Pratschke, del Hospital for Small Animals de la Universidad de Edimburgo, acaba de poner un número sobre algo que muchos sospechábamos desde hace tiempo: los móviles que entramos en quirófano son un vector de contaminación bacteriana. Y no es un dato menor. De 39 teléfonos analizados en el área de anestesia y quirófano de un hospital veterinario de referencia, 16 dieron positivo en cultivo bacteriano. Eso es un 41%.
No lo cuento para generar alarma gratuita. Lo cuento porque es exactamente el tipo de dato que cambia protocolos, y los protocolos son lo que evita infecciones postoperatorias.
Qué midió exactamente el estudio
El equipo de Edimburgo swabeó tanto móviles personales como de trabajo de veterinarios y auxiliares, y analizó cada muestra por morfología de Gram y unidades formadoras de colonias por mililitro (UFC/mL). Esto es lo que encontraron, sin adornos:
- 41% de los móviles (16 de 39) dieron positivo en contaminación bacteriana.
- Los cocos Gram positivos fueron el hallazgo más frecuente (38,4%), seguidos de cocobacilos Gram positivos (5,13%), bacilos Gram positivos (5,13%) y bacilos Gram negativos (2,56%).
- Los móviles de veterinarios estuvieron significativamente más contaminados que los de auxiliares: 62,5% frente a 6,7% (p=0,007). Esta diferencia sí está estadísticamente demostrada, no es una impresión subjetiva del equipo investigador.
- Los móviles personales se contaminaron más que los de trabajo (52,6% frente a 30%), aunque aquí el estudio no reporta si esta diferencia alcanzó significación estadística, así que la trato como una tendencia observada, no como un hecho confirmado.
- Dos teléfonos superaron las 4.000 UFC/mL, una carga bacteriana nada desdeñable para un objeto que se manipula constantemente en zona quirúrgica.
En cuanto a hábitos: el 76,2% de los participantes reconoció usar el móvil en áreas clínicas, el 57,1% lo limpiaba con una frecuencia inferior a la semanal, el 23,8% usaba productos no antibacterianos para limpiarlo y el 23,8% admitió haberlo usado recientemente en el baño.
Es importante separar bien lo que el estudio demuestra de lo que sugiere. Que los móviles se contaminan y que los de veterinarios se contaminan más que los de auxiliares, está medido y es estadísticamente significativo. Que esa contaminación se traduzca directamente en infecciones del sitio quirúrgico no es algo que este estudio haya demostrado; es plausible, coherente con la literatura en medicina humana (donde se reportan tasas de contaminación de entre el 72,6% y el 100%, con más de un 30% de bacterias multirresistentes), pero sigue siendo una hipótesis razonable, no un hecho probado en el contexto veterinario.
Por qué esto importa más de lo que parece
Este dato de Edimburgo es, hasta donde yo sé, uno de los pocos estudios veterinarios que va más allá del género Staphylococcus y caracteriza la contaminación con detalle de morfología y carga bacteriana. Y aunque los propios autores lo señalan como una limitación —no evaluaron la relación directa entre contaminación del móvil e infecciones postoperatorias reales—, el mensaje de fondo es claro: la higiene del móvil debería formar parte de las guías de control de infecciones en cualquier hospital veterinario que tenga quirófano.
No hace falta esperar a un estudio de infección directa para actuar. La evidencia disponible ya es suficiente para justificar un cambio de hábito sencillo, barato y sin ninguna contraindicación.
Conclusión
Los datos son claros: 4 de cada 10 móviles en zona de quirófano veterinario están contaminados, y los de los veterinarios —no los de auxiliares— son los que más riesgo acumulan. Es un punto ciego real en nuestros protocolos de bioseguridad, y corregirlo no exige inversión, exige disciplina.
Si quieres que revisemos juntos tu protocolo de control de infecciones perioperatorio, con casos reales y sesiones mentorizadas, en La Ruta de la Anestesia Veterinaria trabajamos precisamente este tipo de detalles clínicos que marcan la diferencia entre un quirófano seguro y uno que solo lo parece. Plazas limitadas, arranque en octubre.
Nos vemos en quirófano.
