Esta semana ha saltado a la prensa un artículo firmado por un anestesiólogo de medicina humana, en representación de AnesCon (la asociación de anestesiólogos de la sanidad privada de Mallorca). Su mensaje era simple y contundente: no te operes sin conocer antes a tu anestesiólogo. Como especialista en anestesia y dolor veterinario, leer esto me ha confirmado algo que repito constantemente en consulta: el problema de la invisibilidad del anestesiólogo no es exclusivo de la medicina humana. En veterinaria lo vivimos exactamente igual.
La consulta preanestésica no es un trámite
Cuando una familia lleva a su mascota a cirugía, casi siempre conoce el nombre del cirujano. Rara vez sabe quién es el profesional responsable de mantenerla con vida, estable y sin dolor durante toda la intervención.
La valoración preanestésica es uno de los pilares del proceso quirúrgico, no un paso administrativo. En ella se analiza el estado de salud del paciente, su historial clínico, la medicación que toma, posibles alergias y cualquier factor que pueda condicionar la anestesia. No existen dos pacientes iguales, así que no existen dos protocolos anestésicos iguales.
Qué hago en mi servicio de Anestesia antes de cada cirugía
En mi práctica diaria, esta valoración incluye siempre:
- Revisión completa del historial médico y comorbilidades del paciente
- Selección del protocolo anestésico según especie, raza, edad y estado clínico
- Plan de manejo del dolor adaptado, no genérico, para antes, durante y después de la intervención
- Conversación real con la familia: qué vamos a hacer, cómo controlamos el dolor y qué pueden esperar al despertar
Esta conversación reduce la incertidumbre en un momento en el que la ansiedad de la familia suele ser máxima. Y esa tranquilidad forma parte del cuidado clínico, no es un extra.
El papel del anestesiólogo durante la cirugía
Mientras el equipo quirúrgico opera, el anestesiólogo tiene la responsabilidad de mantener al paciente en condiciones óptimas en todo momento: monitoriza constantes vitales, anticipa complicaciones y toma decisiones críticas de forma continua. Su trabajo no es puntual, es constante durante toda la intervención.
Sin el desarrollo de la anestesiología, la cirugía moderna —humana o veterinaria— sencillamente no existiría tal y como la conocemos hoy.
Una especialidad que ha evolucionado mucho más de lo que se percibe
Durante años se ha asociado la anestesiología a la idea de «dormir» al paciente. Hoy la especialidad abarca la medicina perioperatoria, el manejo integral del dolor y los cuidados críticos, acompañando al paciente antes, durante y después de la cirugía. Es una disciplina central en la medicina contemporánea, cuya visibilidad social todavía no ha crecido al ritmo de su relevancia clínica real.
Lo que esto significa para ti como tutor o como veterinario
Si eres tutor de una mascota que va a pasar por quirófano: pregunta quién la va a anestesiar, qué protocolo se va a usar y cómo se va a controlar su dolor. No es una petición excesiva, es parte de tu derecho a estar informado.
Si eres veterinario o ATV: cada vez que explicas este proceso a una familia, no solo generas confianza. Estás dando visibilidad a una especialidad que durante demasiado tiempo ha trabajado en la sombra, aunque sea decisiva para que cada cirugía salga bien.
La anestesiología no es un paréntesis entre el diagnóstico y la cirugía. Es la garantía de que todo el proceso se hace con seguridad y ética profesional.
Si quieres perder el miedo a la anestesia y ganar seguridad clínica en cada caso que pasa por tu quirófano, en La Ruta de la Anestesia trabajamos precisamente eso: protocolos reales, aplicables desde el primer día.
¿Tus tutores saben quién anestesia a su mascota? ¿Cómo lo explicáis en vuestro centro?