¿Por qué sigue doliendo si la herida ya cicatrizó?
Esta es una de las preguntas más frecuentes en consulta, y también una de las que más nos incomoda cuando no tenemos una respuesta clara. La realidad es que el dolor crónico no es simplemente «más dolor agudo». Es un fenómeno diferente, con mecanismos propios, y entenderlo cambia por completo la forma en que diseñamos nuestros protocolos analgésicos.
Un artículo publicado en febrero de 2025 en Frontiers in Veterinary Science (Pedersen, Berendt y Rusbridge) revisa en profundidad la neuroanatomía de la nocicepción espinal en perros y gatos, con enfoque práctico para el clínico. Lo que comparto aquí es mi lectura aplicada de ese trabajo.
Dolor y nocicepción: no son lo mismo
El primer concepto que hay que tener claro es la diferencia entre nocicepción y dolor. La nocicepción es el proceso neuronal que detecta y codifica estímulos potencialmente dañinos. El dolor, en cambio, es la experiencia consciente que resulta de ese proceso.
Esto tiene consecuencias prácticas inmediatas. Un paciente bajo anestesia general registra el bisturí en su médula espinal — la nocicepción ocurre — pero no percibe dolor porque el componente consciente está suprimido. A la inversa, un gato al que se ha amputado un miembro puede experimentar dolor en esa extremidad que ya no existe: dolor sin nocicepción periférica activa.
Esta distinción no es académica. Es la base para entender por qué algunos pacientes con dolor crónico no responden a analgésicos que actúan solo en la periferia, y por qué el abordaje multimodal es una necesidad neurobiológica, no una preferencia personal.
Las vías nociceptivas espinales en carnívoros
Una vez que los nociceptores periféricos detectan un estímulo dañino — mecánico, térmico o químico — la señal viaja por las fibras Aδ y C hasta el asta dorsal de la médula. Las fibras Aδ, más mielinizadas, conducen rápido y generan ese «primer dolor» agudo y localizado. Las fibras C, sin mielina, van más despacio y producen ese segundo dolor difuso, persistente y difícil de localizar.
El tracto espinocervicotalámico: la vía dominante en perros y gatos
Aquí está uno de los puntos más relevantes de esta revisión: en carnívoros, la vía nociceptiva principal no es la misma que en humanos. En personas, el tracto espinotalámico es el protagonista. En perros y gatos, el tracto espinocervicotalámico parece ser la vía dominante, proyectando hacia el núcleo cervical lateral antes de ascender al tálamo.
Esto tiene implicaciones directas en cómo interpretamos la investigación traslacional. Gran parte de lo que sabemos sobre fármacos y mecanismos de dolor proviene de estudios en roedores o humanos. Extrapolar directamente a nuestros pacientes requiere cautela, porque la arquitectura del sistema puede variar.
Modulación: el asta dorsal no es un simple repetidor
La señal nociceptiva no viaja de forma directa e invariable hacia el cerebro. En el asta dorsal, interneuronas y neuronas de proyección modulan constantemente esa señal — amplificándola o reduciéndola. El sistema descendente, con estructuras como la sustancia gris periacueductal, los núcleos del rafe y el locus coeruleus, envía señales inhibitorias a través de serotonina y noradrenalina. Este es el mismo mecanismo que mimetizan los agonistas alfa-2 que usamos en anestesia.
Sensibilización central: cuando el sistema nervioso aprende a doler
El concepto más importante para el manejo del dolor crónico es la sensibilización central. Se inicia con el wind-up: la estimulación repetida de fibras C provoca una activación progresiva de los receptores NMDA, que en condiciones normales están bloqueados por magnesio. Cuando ese bloqueo se rompe, los receptores NMDA se activan, el calcio entra en la neurona y se desencadenan cascadas intracelulares que aumentan la excitabilidad neuronal de forma sostenida.
El resultado es un sistema que amplifica señales que antes eran normales. Estímulos inocuos pueden volverse dolorosos. El umbral de activación baja. Y todo esto puede mantenerse mucho después de que el tejido original haya cicatrizado.
Fármacos como la gabapentina y la pregabalina actúan en este punto, modulando los canales de calcio dependientes de voltaje y reduciendo la liberación de glutamato y Sustancia P. La ketamina, como antagonista NMDA, también actúa directamente sobre este mecanismo — y es uno de los motivos por los que la incluyo en muchos de mis protocolos perioperatorios en pacientes con dolor crónico preexistente.
El dolor también es emocional — y los datos lo confirman
Esta revisión incluye algo que me parece fundamental y que en la práctica diaria tendemos a subestimar: el dolor crónico modifica estructuras cerebrales y genera consecuencias emocionales y cognitivas mensurables.
Perros con dolor musculoesquelético crónico muestran deterioro en tareas de memoria espacial de trabajo. En Cavalier King Charles Spaniels con siringomielia, se ha documentado reducción del volumen del giro cingulado. El miedo y la ansiedad pueden actuar como predictores de cronificación del dolor. En gatos, el estrés social puede exacerbar condiciones dolorosas como el síndrome de dolor orofacial felino.
Lo que esto significa clínicamente: un paciente con dolor crónico que muestra agresividad, retirada social o cambios de comportamiento no tiene necesariamente un problema de conducta. Puede estar respondiendo exactamente como esperaría su sistema nervioso ante una situación de amenaza persistente.
Implicaciones para el protocolo analgésico multimodal
Integrar este conocimiento en la práctica diaria no requiere convertirse en neurocientífico. Lo que aplico en mi servicio como punto de partida es:
- Distinguir siempre si estoy ante dolor agudo adaptativo o dolor crónico maladaptativo, porque el abordaje es distinto.
- Incluir fármacos que actúen sobre la sensibilización central — como ketamina, gabapentinoides o alfa-2 agonistas — en pacientes con dolor crónico preexistente antes de cirugía.
- No olvidar el componente emocional: el enriquecimiento ambiental, la reducción de estrés y la comunicación con el tutor sobre el comportamiento del animal son parte del tratamiento.
- Hacer seguimiento activo. La sensibilización central no desaparece sola si no intervenimos.
El dolor crónico merece un protocolo a su altura
La ciencia sobre las vías nociceptivas en perros y gatos sigue avanzando, y cada vez tenemos más herramientas para entender por qué algunos pacientes cronifican y otros no. Lo que no podemos permitirnos es seguir tratando el dolor crónico como si fuera dolor agudo que simplemente dura más.
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