El bloqueo del plano del erector espinal (ESP block) es una de las técnicas locoregionales que más interés ha generado en los últimos años dentro de la anestesia veterinaria. Su capacidad para desensibilizar las ramas dorsales de los nervios espinales lo convierte en una opción relevante para el manejo del dolor en cirugía espinal, procedimientos dorsales y dolor crónico de espalda. Sin embargo, hasta hace muy poco, su aplicación en el gato carecía de evidencia comparativa entre los distintos abordajes ecográficos disponibles.
Un estudio reciente del grupo de investigación de Murcia viene a llenar ese vacío.
¿Qué es el bloqueo ESP y por qué importa en el felino?
El complejo muscular del erector espinal forma parte de la musculatura epaxial y está envuelto por la capa dorsal de la fascia toracolumbar. Las ramas dorsales de los nervios espinales (RDNE) inervan esta musculatura, junto con los procesos espinosos, las láminas vertebrales y la piel del dorso.
El ESP block, guiado por ecografía, busca depositar el anestésico local en este compartimento para bloquear esas ramas dorsales. En medicina humana su uso se ha extendido incluso a procedimientos torácicos y abdominales, lo que sugiere un potencial de difusión mayor del inicialmente descrito.
En el perro, estudios previos en cadáveres habían comparado el abordaje transverso frente al longitudinal, con resultados favorables al transverso. En el gato, esa comparativa no existía — hasta ahora.
Diseño del estudio
El trabajo incluyó 15 cadáveres felinos. Tres se reservaron para el estudio anatómico de las estructuras relevantes, y doce para la evaluación de los abordajes ecográficos.
En cada cadáver se realizó de forma aleatorizada uno de los dos abordajes en cada hemicuerpo: transverso en un lado, longitudinal en el otro. La inyección se realizó a nivel de la tercera vértebra lumbar (L3), con una mezcla de azul de metileno, lidocaína y contraste yodado (iopromida) a 0,4 mL/kg por lado.
Para confirmar la distribución del injectado, los cadáveres se sometieron a tomografía computarizada seguida de disección anatómica. Una metodología robusta y reproducible que permite valorar con precisión tanto la extensión de la tinción como las estructuras alcanzadas.
Implicaciones clínicas
Desde una perspectiva práctica, la equivalencia entre abordajes tiene una consecuencia directa: el clínico puede elegir la técnica con la que se sienta más cómodo o la que mejor se adapte a la ventana ecográfica disponible en cada paciente.
En mi experiencia con técnicas locoregionales, la familiaridad del operador con el abordaje ecográfico es un factor que no debe subestimarse. Un bloqueo bien ejecutado con una técnica conocida supera casi siempre a una técnica teóricamente superior pero mal dominada.
Lo que este estudio nos confirma es que tanto el transverso como el longitudinal son opciones válidas y reproducibles en el gato. Ahora toca dar el siguiente paso: estudios en animales vivos que evalúen la eficacia analgésica real de la técnica en esta especie.
Resultados: equivalencia entre abordajes
Los hallazgos principales fueron consistentes en ambas técnicas: tinción de la musculatura epaxial y de las ramas dorsales de los nervios espinales en todos los casos, sin diferencias estadísticamente significativas entre el abordaje transverso y el longitudinal.
Esto es relevante porque, a diferencia de lo observado en el estudio canino, en el felino no se identificó superioridad de un abordaje sobre el otro.
Hubo, además, un hallazgo anecdótico que merece atención: en dos hemicuerpos en los que se utilizó el abordaje longitudinal, se observó tinción de la rama ventral de L3. Este dato, aunque no alcanza significación estadística por su baja frecuencia, abre una pregunta interesante: ¿podría el abordaje longitudinal ofrecer, en determinadas circunstancias, una difusión más amplia hacia ramas ventrales? Es una hipótesis que requerirá estudios específicos para ser evaluada con rigor.
Conclusión
El ESP block lumbar ecográfico es factible en el gato tanto con abordaje transverso como longitudinal, con resultados similares en cuanto a distribución del injectado y estructuras alcanzadas. Este estudio en cadáveres felinos sienta las bases para futuros trabajos clínicos que permitan incorporar esta técnica de forma protocolizada en el manejo del dolor de la especie felina.